Diario de Ise

Entre el 23 de febrero y el 14 de marzo de 2015 he estado en la ciudad de Ise, prefectura de Mie, para hacer un curso de tres semanas sobre cultura e historia japonesa en la Kogakkan University, invitado por ésta y por el ayuntamiento de Ise. Prometía ser una experiencia de lo más interesante, nunca había estado en esta ciudad y estaba deseando hacerlo. Una de las tareas que debía cumplir como parte de este curso era la de ir explicando en internet –ya fuese en redes sociales, un blog o una web– las actividades que fuera haciendo y lo que fuera aprendiendo, así que en mi caso qué mejor lugar que HistoriaJaponesa.com para ello. O sea que cada día fui colgando un pequeño resumen de lo que iba hecho, con algunas fotos, en este mismo lugar. Espero que os parezca tan interesante como a mí.

20 febrero – Maletas preparadas

La prefectura de Mie en rojo, con Ise marcado dentro

Cuando me he quitado ya de encima el jet-lag de haber vuelto de Tokio hace justo una semana, resulta que toca volverse a meter un montón de horas de avión y su consiguiente cambio horario… a ver, no me estoy quejando, esto forma parte de mi trabajo y no seré yo quien se queje por ir a Japón, pero digamos que la agenda me podría haber encajado mejor, sin duda.

Hace unos días que desde la Kogakkan University  me enviaron todo el planning del curso y hay varias cosas a destacar: básicamente, hay clase cada día hasta las 17:00h., y normalmente hay parte teórica por las mañanas y más práctica después de comer; haremos bastantes excursiones a distintos lugares de Ise, como –obviamente– el Gran Santuario o las famosas rocas Meoto Iwa, e incluso fuera, destacando un fin de semana en Nara y Kioto; sólo hay un día libre en todo el curso, el domingo día 1. También me han enviado una completa guía con todo lo que se supone que debo saber sobre la universidad y la ciudad de Ise, incluyendo temperaturas en esta época del año, por ejemplo. Así, sé que tendré una habitación individual en un dormitorio de la universidad que está a unos quince minutos a pie del campus, que vendrán a buscarme al aeropuerto de Nagoya o que seremos en total once participantes en el curso, de distintos países –tres alemanes, dos estadounidenses, dos polacos, una ucraniana, una belga, y una israelí–, investigadores de distintos campos y trabajando en temas relacionados con Japón –dos de ellos sobre Historia. Casi todos volaremos juntos desde Frankfurt, así que quizá haya tiempo de charlar un poco y así soportar mejor el aburrimiento de las doce horas de avión.

Y eso es todo de momento, mañana no actualizaré esto, primero porque no tendré conexión y segundo porque no creo que haya nada demasiado interesante en un día entero de aviones y aeropuertos, en todo caso, ya lo comentaré al día siguiente. Saludos.


23 febrero – ¡Empezamos!

Bueno, pues ya llevo un par de días en Ise, y a partir de hoy en principio actualizaré cada día. Respecto al viaje, poco que decir, que en Frankfurt coincidí con ocho de los otros participantes en el curso y que el viaje fue tan aburrido como de costumbre, por mucho que leas o mires alguna película, sobre todo si, como es mi caso, no duermes en los aviones. En fin, al llegar al aeropuerto de Nagoya –ya el domingo 22– nos estaba ya esperando el señor Tamada, de la Kogakkan University, quien es el máximo responsable de este curso y se encarga de que todo funcione. En el mismo aeropuerto tomamos un ferry para cruzar la bahía y después un autobús de la universidad… en total, una hora y media larga, que se añadía a un larguísimo día de estar sentado en un medio de transporte. El resto del día, poco a comentar, tras llegar a la habitación –muy grande, equipada y confortable– salimos a hacer algunas compras y a cenar. El futon y el tatami nunca me han sabido mejor que anoche.

Y así llegamos a hoy, 23 de febrero, fecha de inicio del curso. El día ha empezado con una recepción en el edificio donde hacemos las clases, llamado Momofune, donde nos han presentado a todos los profesores que vamos a tener a lo largo de estas tres semanas y el director nos ha explicado la historia de la Kogakkan. Después hemos salido a hacer un tour por el campus, y tengo que decir que esta universidad está en un entorno increíble, realmente bonito. Hemos estado en la biblioteca, el gimnasio, un pequeño museo, una gran sala de estilo tradicional donde había incluso una casa de té, y hemos acabado en el comedor, justo a la hora de comer. Y allí hemos comido, junto a los estudiantes de la universidad, y aquí muchos de ellos se preparan para ser sacerdotes shintō, por lo que había gran parte del comedor ocupado por estudiantes y profesores completamente vestidos de blanco, con kimono y hakama… ha sido una sorpresa oírles cantar una especie de solemne himno antes de empezar a comer –se parecía, de hecho, al himno nacional japonés, aunque no lo era.

El nombre de la universidad, en una de sus entradas, Kogakkan Daigaku

Nuestra aula

El nuevo y flamante Yamatohime-no-miya

Por la tarde hemos hecho una visita, guiados por el profesor Sano, a un pequeño santuario que hay muy cerca del campus, llamado Yamatohime-no-miya. Está dedicado a la princesa Yamatohime-no-Mikoto, hija del Emperador Suinin –supuesto 11º de la lista–, quien se supone que fundó el Gran Santuario de Ise por encargo de su padre. A principios del siglo XX se le erigió un santuario en su honor, dentro del complejo del Gran Santuario, y es este que hoy hemos visitado. Está en un bosque de lo más tranquilo y, si lo veis demasiado nuevo en las fotos es porque se construye de nuevo cada pocos años, y este de ahora se levantó en diciembre de 2014 –pero de esta costumbre de destruir y construir santuarios, hablaremos más adelante. En definitiva, un pequeño santuario con mucho encanto, y se puede ver mucho más de cerca que el Gran Santuario, así que definitivamente vale la pena la visita.

Después de esta breve excursión, hemos vuelto al aula para recibir dos clases más, ambas sobre la Historia de la ciudad de Ise, una hasta el periodo Edo, a cargo del profesor Okano, y la siguiente desde ese momento hasta la actualidad, a cargo del profesor Taura. Todas las clases son en japonés y yo llevo como dos años usándolo muy poco, lo que me obliga a estar concentrado en todo momento para entender el máximo posible. Va a ser duro.

Y al acabar las clases, hoy teníamos una cena-fiesta de bienvenida, con todos los profesores y representantes del Ayuntamiento de Ise, donde hemos tenido que presentarnos y explicar brevemente algo acerca de nuestra investigación, etc. Después, ya más relajados, sólo se trataba de comer y beber tranquilamente, charlando con unos y otros. Teníamos que acudir especialmente bien vestidos, pero la costumbre de descalzarse en muchos sitios hace que a veces tu indumentaria no acabe de encajar con las zapatillas que te dan, os dejo una imagen que lo demuestra, sólo me consuela que íbamos todos así, hasta el alcalde.

Un bonito camino cerca del Yamatohime-no-miya

Así no hay manera de ir un poco elegante

Mañana ya se acabaron las bienvenidas y tendremos clases normales todo el día, aunque por la tarde tendremos alguna experiencia que promete ser curiosa… pero eso ya lo explicaré mañana.


24 febrero – Día de teoría y práctica

Hoy ha sido un gran día, y ha empezado con una clase acerca del gobierno de Ise, a cargo del señor Susaki, del ayuntamiento de la ciudad. Primero hemos repasado algunos datos básicos, como su población, localización, área, etc., para pasar después al tema del turismo y analizar el número de visitantes anuales durante las últimas décadas y cómo los cambios coinciden con distintos eventos o situaciones, o repasar algunas iniciativas tanto públicas como privadas para promover el turismo. Hay que decir que Ise tiene una gran cantidad de turismo interior, sobre todo a causa del Gran Santuario, pero aún no acaba de despegar como un destino turístico para los visitantes de otros países, que suelen preferir lugares como Tokio o Kioto. Si a causa de este diario os entrasen ganas de venir a Ise, tenéis mucha información en, por ejemplo, esta web.

Uno de los planos que nos ha dado el profesor Ohira

La impresionante réplica de santuario

Parecemos una caja de polvorones

La siguiente clase ha corrido a cargo del profesor Ohira, acerca de la historia del Gran Santuario, donde hemos repasado sus cambios y momentos más importantes desde los tiempos de Izanagi e Izanami hasta la actualidad. Además, hemos conocido las partes de que se componen los distintos edificios que lo forman y mucha interesante información acerca de los distintos ritos relacionados con él.

Tras la pausa para comer –madre mía, qué buen udon tienen en la cafetería de la universidad– hemos tenido una clase muy amena con el profesor Matsumoto acerca de las distintas celebraciones que se hacen en el Gran Santuario a lo largo del año, qué significan y en qué consisten.

Y al acabar esta clase nos hemos marchado a otro edificio del campus donde hay una sala increíble que simula un santuario shintō, y allí nos estaba esperando ya el profesor Kimura. En la Kogakkan University, además de muchas otras carreras, se puede estudiar para ser sacerdote shintō, y en esta sala los estudiantes practican algunas de sus enseñanzas. Allí hemos visto un vídeo sobre esta doctrina y hemos podido entrar dentro del santuario, normalmente no se puede, pero como este no es un santuario de verdad sino sólo una réplica destinada al estudio, no ha habido ningún problema. Y después ha venido el plato fuerte de la jornada, nos han enseñado los diferentes tipos de vestimenta que llevan los sacerdotes y nos hemos podido vestir como ellos… algo para lo que hace falta ayuda y un buen rato. La imagen resultante es muy pintoresca, lo sé, pero realmente ha sido una experiencia muy interesante y una gran oportunidad, porque esto no es algo que se haga cada día.

Y así ha terminado una productiva jornada, antesala a uno de los platos fuertes del curso, una excursión a uno de los dos santuarios que forman el Gran Santuario de Ise, el llamado Santuario Interior, después de dos clases a primera hora específicas sobre este lugar. Y al día siguiente, repetiremos el mismo esquema pero con el Santuario Exterior. Después del aperitivo de hoy, apetece mucho visitar los de verdad. Pero eso será mañana y pasado, así que no nos adelantemos.


25 febrero – El Gran (¡grandísimo!) Santuario de Ise, 1

Un útil plano del complejo

Hoy ha sido uno de los días destacados en el calendario del curso, después de tanto hablar del Gran Santuario de Ise, hemos ido a uno de los dos santuarios que lo forman, el llamado Santuario Interior. Porque lo que normalmente llamamos Gran Santuario de Ise son realmente dos santuarios separados por unos seis kilómetros, y al mismo tiempo, cada uno de ellos es realmente un complejo en el que, aparte del santuario principal –el Interior en un sitio, y el Exterior en otro– se encuentran otros menores. Si queréis que lo acabemos de complicar, hay que saber que cada uno de todos estos dos santuarios tiene un pequeño terreno vacío justo al lado del pequeño terreno en el que está construido, y esto es porque cada veinte años el santuario cambia de uno de los terrenos al otro. Bueno, realmente no es el mismo santuario, se destruye el que ya tiene veinte años y se construye uno exactamente idéntico en el terreno vacío adyacente, y allí se traslada a la deidad que alberga. Así, el actual Gran Santuario es del año 2013, siendo el número 62.

Pues bien, hoy hemos visitado uno de estos dos complejos, el llamado Santuario Interior –o Naikū. Pero primero, hemos dedicado la mañana a dos horas de clase sólo sobre este santuario en concreto, con el profesor Sakurai, un señor completamente adorable, por cierto. Y después de comer, un pequeño viaje en autobús –ni diez minutos– nos ha llevado por fin al santuario, que está dedicado a la diosa más importante dentro del Shintō, Amaterasu Ōmikami y alberga uno de los tres Tesoros Imperiales, el espejo. La leyenda dice que fue fundado, tal y como decíamos hace un par de días, por Yamatohime-no-Mikoto, la hija del onceavo emperador, Suinin (supuestamente, 29 a.C.-70 d.C.), quien tenía que encontrar un lugar para albergar a Amaterasu que fuese más tranquilo que la capital del país, que es donde hasta entonces se encontraba. La princesa viajó por varias provincias y al pasar por Ise, la propia Amaterasu le pidió quedarse allí, y fue entonces cuando se creó el Santuario Interior.

No todo es tan nuevo dentro del complejo del santuario, este remate de columna de uno de los puentes lleva aquí desde el siglo XV, en pleno periodo Sengoku

Se accede a través del puente Uji, o Ujibashi, que es el que he utilizado como imagen de cabecera de todo este diario, y que también se reconstruye completamente cada veinte años, con sus cien metros de largo y sus dos impresionantes torii, uno a cada lado. Después toca hacer el pequeño ritual de purificación que se hace en todos los santuarios shintō, el temizu, que consiste en lavarse las manos y la boca siguiendo unos determinados pasos. Y lo mismo puede hacerse de nuevo poco después, pero esta vez en las limpísimas aguas del río Isuzu. A continuación hay varios edificios y santuarios menores, que no voy a ir enumerando porque se haría esto muy largo, pero que vale la pena visitar.

Uno de los platos típicos de Ise es la langosta, así que… ¿por qué no hacer también helado con sabor a langosta de Ise? No, no lo he probado. Ni loco.

Y, por fin, llegamos al santuario principal del Santuario Interior. De este no hay más que una foto desde abajo de la gran escalera de piedra porque, una vez arriba, está prohibido hacer fotos. De hecho, los peregrinos tienen que hacer su rezo justo después de cruzar la primera puerta, bastante lejos del edificio en sí, separado además por varias vallas. Así sólo se puede ver un poco el tejado del santuario y, en un lado, el terreno vacío donde estaba hasta 2013 y donde volverá a estar en 2033.

De camino a la salida del complejo, se pasa por unos cuantos santuarios y edificios más, igual de nuevos y flamantes porque ninguno tiene más de veinte años. Y todo ello rodeado por un inmenso bosque con árboles gigantes, altísimos y antiquísimos cipreses japoneses. De hecho, aproximadamente un tercio de la ciudad de Ise está ocupado por bosques de este árbol, con el que se reconstruyen todos los santuarios. Realmente, parece que estés completamente alejado de la civilización. Si alguien ha estado en el Meiji Jingū de Tokio, el santuario que hay en Harajuku, entre la famosa calle Takeshita y el parque Yoyogi, que piense que es la misma idea pero multiplicadísima, algo realmente impresionante, te deja sin palabras.

Después hemos ido a dar una vuelta por una calle cercana a la entrada del complejo, donde hay un montón de tiendas de recuerdos y restaurantes, en edificios de tipo tradicional. En una cafetería aún más tradicional de esta calle hemos tomado té comiendo el dulce más típico de la zona, llamado akafuku. Y con algunas compras por la zona, ha acabado la jornada.

Realmente, me ha impresionado mucho la excursión de hoy, y estoy deseando ir mañana al Santuario Exterior. Pongo algunas de las muchas fotos que he hecho, pero creo que ninguna capta el lugar como se merece. Todas las fotos –excepto las dos últimas– pertenecen al interior del complejo del santuario, incluyendo el lugar donde se hace la purificación de manos y boca, la clarísima agua del río Isuzu y, sobre todo, la entrada al santuario principal, la foto con la gran escalera de piedra.


26 febrero – El Gran (¡grandísimo!) Santuario de Ise, 2

Sakurai-sensei, un grandísimo profesor

El día ha empezado con lluvia, y así ha seguido ininterrumpidamente hasta el final, lo que ha deslucido un poco la visita al Santuario Exterior… pero empecemos por el principio. Igual que ayer, primero hemos tenido dos horas de clase con el entrañable profesor Sakurai sobre el santuario que después íbamos a visitar, luego nos hemos ido a comer y después nuestro guía ha vuelto a ser el profesor Sano, que de momento nos ha acompañado en todas las visitas a santuarios. Un viaje en autobús de unos 15 minutos nos ha llevado a las puertas del complejo que forma el llamado Santuario Exterior –ya dijimos ayer que ambos complejos están separados por sólo unos seis kilómetros, y la Kogakkan se encuentra más o menos a medio camino, algo más cerca del de ayer.

Pero antes de entrar hemos dedicado una hora a visitar el museo Sengūkan, dedicado principalmente al Shikinen Sengū, el proceso de reconstrucción de los santuarios que conforman el Gran Santuario de Ise. Dentro no se pueden hacer fotos, así que no puedo ilustrar esto más que con un link a su web, os recomiendo que le echéis un vistazo y, si un día pasáis por Ise, que lo visitéis. Realmente, ayuda mucho a comprender cómo se construyen estos santuarios, que son mucho más complejos de lo que a simple vista parece, con complicados sistemas de encajes de madera, donde cada pieza es trabajada a mano por expertos artesanos para que encaje al milímetro. No es necesario saber japonés, el museo es muy gráfico, con muchas fotografías, vídeos, maquetas, piezas de madera a tamaño real, herramientas usadas y, sobre todo, con un modelo a escala real del edificio principal del Santuario Interior, aunque no está completo y se trata de “sólo” una cuarta parte del edificio. Personalmente, lo que más me ha impresionado ha sido un vídeo con una animación en la que se veían todos los pasos del montaje del edificio y se apreciaba claramente la complejidad de la estructura, y otro vídeo donde se veía a carpinteros tallando a mano encajes entre dos piezas con verdaderamente una precisión de cirujano.

Al salir del museo hemos entrado ya en el complejo del Santuario Exterior –o Gekū–, bastante más pequeño en extensión que el del Santuario Interior, y con menos edificios. Está consagrado a la diosa Toyōke Ōmikami y fue fundado por el Emperador Yūryaku a mediados del siglo V, supuestamente después de que Amaterasu le dijese que quería ser mejor alimentada que hasta entonces, y que Toyōke se encargaría de ser su intermediaria en esto por ser la diosa de la agricultura y la industria. Así, desde entonces y cada día al amanecer, se lleva a cabo la ceremonia Higoto Ayasu Omikesai, en la que se consagran alimentos para contentar a Amaterasu.

Pasada esa puerta no se podía hacer fotos

Hemos visitado gran parte del complejo, pasando por el gran torii de entrada y llegando primero a la fuente donde se realiza el ritual de limpieza de manos y boca que comentábamos ayer. Tras pasar por algunos otros edificios y santuarios menores, hemos llegado al principal, que, como ayer, tampoco se puede fotografiar y del que tampoco se puede visitar más que los primeros dos o tres metros desde la entrada. De nuevo, se puede divisar la parte superior del edificio y el terreno vacío adyacente, pero no mucho más, así que la gente entra, hace su rezo en un momento –con su ritual de reverencias y palmadas– y sale tranquilamente por una puerta lateral.

Después hemos visitado también otro pequeño santuario menor, el Taka-no-miya, cuya peculiaridad es que para llegar a él hay que subir una larga escalera de piedra con 98 escalones. Y de ahí, vuelta a la entrada y visita concluida.

Aparte de la lluvia, el complejo Santuario Exterior no me ha parecido tan impresionante como el del Santuario Interior, quizá por ser más pequeño y no estar tan completamente aislado de la ciudad, el bosque circundante no era tan grande. Si los hubiese visto en orden inverso creo que me habría impresionado los dos días, pero al haber visto primero el Interior…

Hoy el tiempo no acompañaba para terminar la visita como hicimos ayer, tomando algo y deambulando por la zona, que además no tenía el aire de calle comercial tradicional y era sencillamente como cualquier otra zona de la ciudad, así que hemos tomado un tren para, en sólo dos estaciones, volver al dormitorio algo antes de lo acostumbrado, lo que también apetecía después de algunas horas bajo la lluvia.

Esperemos que mañana haga mejor tiempo, porque volvemos a salir de paseo toda la tarde y aunque la lluvia tiene su encanto y el paisaje incluso mejora en cierta forma, limita bastante.


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