Tokio 2018

 

Entre el 4 y el 20 de abril de 2018 voy a estar en Tokio para trabajar en mi Tesis Doctoral, visitando algunos archivos y bibliotecas, teniendo reuniones de trabajo con mi co-director en la Universidad Keiō, y aprovechando las horas sin otros compromisos laborales o familiares para trabajar todo lo que pueda. No creo que cada día vaya a tener tiempo para actualizar esta sección, pero iré colgando aquello que considere que puede ser interesante.

02 abril – Complicaciones previas

Organizar un viaje de este tipo es algo complicadillo ya de por sí, sobre todo porque todo lo que tenga que ver con instituciones japonesas requiere de un extra de burocacia y papeleos varios, y dan por hecho que llevas todo calculado al milímetro… pese a que el trabajo de archivo depende muchísimo de lo que te vas a encontrar una vez estés allí. También requiere bastante papeleo todo el tema de la financiación del viaje, esto lo paga la universidad, esto lo paga el departamento, esto el grupo de investigación, esto lo pagas tú pero luego se supone que te lo pagarán presentando todos estos justificantes y demás… ese tipo de historias. Pero es que esta vez, además, en estos tres o cuatro últimos días he estado al borde de un ataque de nervios desde que me avisaron de que la compañía Air France había convocado una huelga para mañana precisamente, y que no me podrían decir si mi vuelo Barcelona-París se veía afectado hasta hoy, un día antes de salir. Tras dos o tres días de espera, me he despertado esta mañana para descubrir un correo en el que me confirmaban que, efectivamente, mi vuelo se había cancelado. Por suerte, después de unas cuantas llamadas telefónicas, y gracias a la amabilidad y competencia de una agente de la web Rumbo –a través de la que había comprado los billetes–, todo se ha solucionado. Me tocará estar más de ocho horas en París, entre el primer y el segundo vuelo, lo que va a ser un fastidio considerable pero si tenemos en cuenta la situación, no me quejo demasiado, por lo menos podré tomar el segundo vuelo y llegar a Tokio tal y como estaba planeado. Muchas gracias, Sara Pérez de Rumbo.

Así que nada, ya tengo las maletas hechas y el despacho portátil preparado. La siguiente entrada, una vez haya llegado, dormido, e instalado todo el tinglado en mi apartamento.

04 abril – El día más largo

Escribo en el título que es día cuatro, pero para mí es aún día tres, un día tres muy largo. Levantarme a las seis, en el aeropuerto de Barcelona a las siete, vuelo a París a las diez, aterrizo a las doce, más de ocho largas horas en el aeropuerto, vuelo de doce horas a Tokio, aterrizo, recoger maletas y controles varios, monorraíl y tren para ir a la inmobiliaria a por las llaves del apartamento, tren y metro para ir al apartamento, me paso por la oficina de correos del barrio para recoger el pocket-wifi que he alquilado para estos días, metro para ir a por un ordenador que compré desde casa para recoger aquí, metro para volver a mi barrio, compro cena y desayuno para mañana, ordeno la ropa y los trastos en el apartamento, y aquí estamos. Pues eso, como un martes muy largo y muy lleno de cosas, pero cuando mañana despierte será jueves. Nada muy interesante que contar hoy, como veis.

05 abril – A trabajar

El mundo parece mucho más bonito después de dormir unas horas. Me he dado la mañana libre para acabar de adecentar el apartamento y salir a dar una vuelta antes de mi cita a mediodía. Camino a la estación he pasado por el famoso templo Sengaku-ji, en el que están enterrados los aún más famosos 47 rōnin, que lo tengo a tres minutos caminando de mi apartamento, y luego me he marchado al parque de Ueno.

Toda una tradición, la foto con Saigō

Con lo bonito que tiene que ser todo esto a reventar de cerezos en flor…

Uno de los pocos que quedaban aún más o menos decentes

Cuando supe que vendría a Tokio en abril me alegró la idea porque aunque he venido muchas veces a Japón, se da la casualidad de que nunca he venido en abril, que es el mes en que es más típico venir, para ver el florecimiento de los cerezos… pero resulta que este año se ha adelantado una semana por el tiempo que ha hecho, así que hoy quería ir a ver si cazaba alguno. Primero he pasado a hacerme la foto de rigor con la estatua de Saigō Takamori, como tengo por costumbre cada vez que estoy en Tokio, y luego he dado una vuelta buscando cerezos en flor. Poca cosa, y cuando veía uno estaba rodeado de turistas haciéndose fotos con él… es una lástima, con lo impresionante que tiene que verse esto todo florecido… en fin, otra vez será.

El campus de Mita de la Keiō

A las doce tenía cita en la Keiō University con mi co-director de tesis, el profesor Asami Masakazu, de esta universidad fundada por el gran Fukuzawa Yukichi. Primero hemos ido a comer un estupendo ramen, luego hemos ido a la biblioteca de la universidad para pedir una tarjeta de acceso para mí durante estos días, y después a su despacho para hablar de temas relacionados con la Tesis, no os aburro. Y siempre que vengo a ver al profesor salgo con unos cuantos libros de regalo, que me da hasta vergüenza porque de verdad que es demasiado bueno conmigo. Esta vez sólo ha sido uno, pero vale por unos cuantos –y pesa también por unos cuantos–, un catálogo de los documentos jesuitas relacionados con Japón, una auténtica joya que me va a servir para muchísimo, aún no me lo creo.

Después, nada interesante, toda la tarde en el apartamento trabajando. Creo que esa va a ser la tónica de estas semanas, por la mañana trabajo fuera de casa y por la tarde trabajo en casa. No suena mal.

06 abril – En el mítico Shiryō Hensanjo

Esta mañana he ido al Tōkyō Daigaku Shiryō Hensanjo, o sea, el Instituto Historiográfico de la Universidad de Tokio, un lugar que para los que nos dedicamos a esto de la historia japonesa viene a ser como sagrado, o casi. Había quedado allí, por mediación del profesor Asami, con el profesor Okamoto, que trabaja en el instituto, y me ha echado una mano con la burocracia necesaria para poder utilizar las instalaciones del archivo. La semana que viene estará cerrado porque hacen inventario de materiales, pero a partir del lunes de la siguiente semana me pasaré por aquí más de un día a buscar unos cuantos documentos. Esta tarde voy a estar trabajando en casa, así que poco más que contar por ahora.

09 abril – No hay mucho que contar, pero…

A falta de nada más, os pongo una foto de una de mis aficiones, las gyōza, de unas de mis favoritas de Tokio, concretamente

Realmente, así es, no hay mucho que contar, pero como hace ya unos días de la última entrada, pues mejor explicar algo. Durante la tarde del viernes y el fin de semana he estado trabajando en casa –bueno, en el apartamento en el que estoy estos días–, redactando una sección sobre la invasión de Corea por parte de los ejércitos de Hideyoshi. También he salido para ver a algunos amigos, por Shibuya, Shinjuku e Ikebukuro, pero eso es menos interesante aún de explicar. Y hoy, lunes, el plan era ir por la mañana al archivo de la Universidad Sofía –también conocida como Jōchi Daigaku–, pero he agarrado un resfriado considerable, así que he preferido dejarlo para mañana martes y hoy seguir trabajando en casa.

Ah, la apasionante y alocada vida del historiador…

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