Vuelvo a reutilizar un artículo que ya tenía escrito, adaptándolo para este blog, porque me apetecía introducir un tipo de entrada diferente a las que he escrito hasta ahora, para ir variando el contenido, se trata de una reseña de un libro, algo que quiero ir haciendo de vez en cuando. En este caso, se trata de una obra literaria, aunque una muy especial porque su valor viene dado más por su vertiente historiográfica que por la literaria. De la misma forma, mi reseña está escrita desde ese mismo punto de vista, sin entrar en temas puramente literarios. Debería leerse esta entrada como complemento a una entrada anterior: El periodo Heian (794-1185).

Versión reseñada

Shōnagon, Sei. The Pillow Book. Traducción, prólogo y notas de Meredith McKinney.

De las cuatro versiones existentes, para esta traducción se ha utilizado la conocida como Sankanbon, de 1228, considerada la más fiel al texto original, en su revisión anotada de 1997, editada por Matsuo Satoshi y Nagai Kazuko, publicada por la editorial Shōgakukan. Penguin Books, 2006 (Kindle Edition), Londres, Reino Unido.

Breve biografía de la autora

Sei Shōnagon nació en el año 966, en pleno periodo Heian, un momento de florecimiento de la cultura propiamente japonesa tras largos años de influencia china. Pasó la mayor parte de su vida, por lo menos la parte de la que tenemos constancia, en Heian-kyō (actual Kioto), capital del imperio.

Sei Shōnagon, por Kikuchi Yōsai

Hija del Gobernador Provincial Kiyohara Motosuke, lo que la hacía una cortesana de rango medio, se cree que su nombre real fue Kiyohara Nagiko; el nombre que nos ha llegado nace de una lectura alternativa del carácter “kiyo” de su apellido, “sei” ( 清 ), y del uso del título “shōnagon” ( 少納言 ), Consejero Menor, seguramente ostentado por algún familiar varón de la autora, lo que era algo habitual en la corte. Entró a servir como dama de la Emperatriz Consorte Teishi en el año 993, tres años después de que ésta empezase a ostentar dicho título por ser la consorte principal del Emperador Ichijō, y permaneció a su servicio hasta el año 1000, cuando primero pasó a perder el puesto de Emperatriz Consorte y, poco después, murió tras dar a luz a uno de sus hijos.

Durante estos años, Sei Shōnagon escribe El libro de la almohada, en principio como obra no destinada a ser leída por nadie más que ella misma, como más tarde veremos. Se cree que estuvo casada con Tachibana Norimitsu y que incluso tuvo un hijo con él, pero no hay evidencias de ello ni se menciona nada al respecto en el libro.

Tras la muerte de Teishi, Sei Shōnagon abandona la corte imperial y poco se sabe de su vida a partir de ese momento, aunque se cree que se ordenó monja budista, algo muy común en la época, y se dedicó a peregrinar por la isla de Shikoku, donde son muy tradicionales estos peregrinajes. La última referencia acerca de Sei Shōnagon data de 1017, pero se desconoce la fecha exacta de su muerte.

Un clásico de la literatura universal

Como comentaba en la entrada acerca del periodo Heian, una de las aficiones de las mujeres de la corte consistía en leer y escuchar relatos populares, alejados de los clásicos chinos propios de los hombres, éstos no han llegado a la actualidad, pero sabemos que eran de tipo romántico y sentimental, acompañados de ilustraciones. Sabemos también que la mayoría de ellos, pese a estar destinados a un público femenino, solían estar escritos por hombres, pero aún así cultivar este tipo de literatura no les estaba vetado a las damas de la corte, por lo que muchas de ellas empezaron a escribir este tipo de relatos. En El libro de la almohada se puede apreciar claramente la influencia de estos cuentos y sus ilustraciones, incluso el lenguaje usado, un tipo de japonés escrito al que suele llamarse “escritura de mujeres” y que era muy reciente en aquellos momentos, está muy relacionado también con el utilizado en estos relatos románticos. Pero a Sei Shōnagon parecía interesarle más el mundo real, la observación y el comentario personal sobre los eventos del día a día en la corte.

El diario personal era también un género muy cultivado por las mujeres de palacio, alejado de los diarios escritos por los hombres, basados en breves anotaciones de fechas y acontecimientos escritos en chino. El diario femenino, basado en experiencias personales y pensamientos íntimos tenía un propósito completamente privado, y las mujeres supieron llevar este tipo de “literatura” a un territorio psicológico, trazando profundos retratos de todo lo observado y vivido. Sei Shōnagon, por su parte, escribió un tipo de diario diferente al resto. Empezó escribiendo listados del tipo monoawase, pero pronto sus palabras fueron cambiando de rumbo hacia un relato mucho más vivo y personal, alejado de la introspección acostumbrada en este tipo de diarios femeninos, parece mantener un diálogo con su público, pese a que, en un principio, no estaba destinado a ser leído por nadie más que a ella misma.

En uno de los capítulos (S29 en la versión comentada), la misma autora nos relata cómo nació El libro de la almohada:

Palace Minister Korechika one day presented to the Empress a bundle of paper. “What do you think we could write on this?” Her Majesty inquired. “They are copying Records of the Historian over at His Majesty’s court”. “This should be a pillow, then” I suggested. “Very well, it’s yours” declared Her Majesty, and she handled it over to me.

No se sabe con certeza qué quiso decir Sei Shōnagon con la palabra makura (almohada), pero sí parece estar aceptado que no se refería literalmente a una almohada. Una de las teorías más extendidas es la que propone que sugirió tener el papel cerca de su almohada para plasmar en él sus pensamientos, aunque siendo este tipo de papel un artículo de lujo, parece poco probable que la emperatriz lo donase para algo tan trivial, más aún después de hacer alusión a los trabajos que estaban realizándose en el palacio del emperador, donde estaban copiando uno de los grandes clásicos chinos. Se han propuesto otras hipótesis basadas en juegos de palabras, siendo una de las más coherentes la de que la autora hiciese un chascarrillo usando la palabra shiki (diario, refiriéndose al clásico chino que estaba siendo copiado) con el significado de otra palabra con la misma pronunciación pero distinta escritura, referida ésta a algo que se extiende, como ropa de cama; así, propuso usar el papel como almohada que la complementase. Sea como sea, no podemos más que adivinar posibles motivos.

Y lo que escribió en ese papel vino determinado por un interés en retratar los placeres de la vida en la corte, desechando la posible tristeza si no es para contrastarla a continuación con algún evento placentero o cómico. Tampoco nos relata apenas nada de los acontecimientos políticos, meramente la rivalidad entre cortesanos por mejorar su status social. Una de las principales características de la obra es su gran variedad de formatos y temas: hay secciones muy breves mientras que otras ocupan varias páginas, hay listados, anécdotas personales, el punto de vista de la autora sobre todo tipo de temas, escenas que parecen sacadas de los relatos románticos de los que hablábamos al principio de esta sección, etc. No sabemos si la versión escrita por Sei Shōnagon originalmente estaba más o menos ordenada que las que nos han acabado llegando, porque los estudiosos del tema no se ponen de acuerdo en la forma que debió tener el relato original, de ahí la existencia de cuatro versiones de la obra. Tampoco parece seguir una línea cronológica clara, y es complicado situar en el tiempo muchas de las secciones del libro, dado el poco contexto que suele aportarse y el hecho de estar escrito en un presente poco concreto.

Se recrea en el comentario de la ropa de los distintos personajes, el tema del vestido que alguien pudiese llevar era una cuestión muy compleja y de gran importancia tanto para hombres como para mujeres en la corte, y la autora nos deja claro en muchas ocasiones el papel que ello juega a la hora de valorar a los demás. También es de gran importancia la sensibilidad y el talento en el arte de la poesía, vemos en El libro de la almohada que las alusiones poéticas se llevan al campo de la conversación elegante, y que se espera de aquel que quiera ser admirado y respetado el conocer el canon clásico de poesía compuesto por recopilaciones como el Kokinshū.

Versión de El libro de la almohada recopilada por Yashiro Hirokata a principios del s.XIX

Pero, por encima de todo, de lo que se nos habla en este libro es del concepto okashi, uno de los nuevos valores estéticos aparecidos en la segunda parte del periodo Heian, y que aparece en multitud de ocasiones en el original en japonés. La traducción más acertada podría ser “sorprendente”, algo que entretiene, intriga, complace; hay una sensibilidad hacia el okashi detrás de muchas de las escenas que relatan a lo largo del libro, incluso detrás de muchos de los listados. Si observamos la corte de la Emperatriz Teishi desde un punto de vista histórico, vemos que se produjeron muchos eventos trágicos y tristes, pero éstos no aparecen en el relato de Sei Shōnagon, quien parece negar toda sombra de tristeza para darnos en su lugar un mundo de placeres y alegría, quizá como antídoto a la realidad.

Cuando se habla de literatura del periodo Heian, la obra que aparece normalmente en primer lugar es Genji Monogatari de Murasaki Shikibu. Sin negar la gran calidad de ésta, uno de los motivos para que El libro de la almohada sea muchas veces relegado a un papel casi marginal es la misma Sei Shōnagon, que suele resultar muy irritante en muchas de las secciones del libro y suele ser tachada de frívola y superficial. En Japón, especialmente, ha sido muy criticada durante siglos, considerándola a ella poco más que una cotilla y a su obra como los delirios de una noble holgazana desordenados sobre el papel. Teniendo en cuenta esta crítica tan hostil, es aún más impresionante que El libro de la almohada haya seguido ocupando un puesto dentro de los clásicos de la literatura universal.

Conclusión

Personalmente, El libro de la almohada en sí mismo y desde un punto de vista literario no creo que aporte demasiado en su conjunto, salvando muchos pequeños detalles que a veces dicen mucho más que largos capítulos. Sí creo que sirve para tener una visión desde dentro, casi un relato etnográfico, de la vida en la corte, lugar que era el eje sobre el que giraba el país entero a principios del periodo, aunque estos giros acabasen mareando a la aristocracia y, finalmente, haciéndola caer.


Bibliografía

  • Henshall, Kenneth G. A history of Japan: from stone age to superpower. Nueva York: Palgrave Macmillan, 1999.

  • Shively, Donald H. y William H. McCullough, eds. The Cambridge history of Japan, vol. 2, Heian Japan. Cambridge (Reino Unido): Cambridge University Press, 1999.

  • Shōnagon, Sei. The Pillow Book, aprox. 1600. Traducción, prólogo y notas de Meredith McKinney. De las cuatro versiones existentes, para esta traducción se ha utilizado la conocida como Sankanbon, de 1228, considerada la más fiel al texto original, en su revisión anotada de 1997, editada por Matsuo Satoshi y Nagai Kazuko, publicada por la editorial Shōgakukan. Londres: Penguin Books, 2006 (Kindle Edition).


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López-Vera, Jonathan. “’El libro de la almohada’, de Sei Shōnagon” en HistoriaJaponesa.com, 2011.