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Prólogo para Dening

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Lo que tú digas

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Docencia en nuevo Máster

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Capítulo en un nuevo libro

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Crónica de viaje a Tokio

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Libro en proceso

Empezamos el 2015, y me alegra mucho que la primera noticia de este año sea una tan buena: el anuncio de mi primer libro. Llevo ya trabajando en él tres meses, desde que una editorial especializada en divulgación histórica me contactó para proponerme publicar con ellos un libro sobre la historia de los samuráis. Su propuesta me pareció muy interesante y nos pusimos manos a la obra rápidamente.Se tratará de un libro ameno y divulgativo, en el mismo registro que esta web, que repasará la historia de esta clase guerrera japonesa, desde su difuminada e imprecisa aparición hacia finales del primer milenio hasta su prohibición y desaparición a finales del siglo XIX. Mi intención es la de huir de la visión idealizada y muchas veces incluso fantasiosa que rodea a los samuráis para acercarnos a un relato mucho más histórico y veraz, que en mi opinión es tan interesante como esa parte más, digamos, legendaria.

Es aún muy pronto para hablar de fechas de publicación, de momento sólo puedo decir –porque es lo único que sé– que en principio será entre finales de este año y la primera mitad del siguiente, lo que es algo muy ambiguo, lo sé. Ya habrá tiempo para hablar de eso, que aún queda camino por delante, hoy sólo quería compartir con todos vosotros esta noticia. ¡Un saludo y feliz año!


Un par de visitas a Japón en febrero-marzo

El próximo mes de febrero haré un par de viajes a Japón… lo de ir dos veces en un mismo mes a un sitio tan lejano puede sonar un poco raro, pero la agenda de uno no siempre acaba encajando de forma precisa y a veces es bastante caprichosa. A principios de febrero estaré una semana en Tokio –añorada ciudad–, para, entre otras cosas, conocer a mi co-director de Tesis Doctoral, visitar dos o tres museos, recopilar alguna información, y hacer unas cuantas fotos.

Menos de una semana después de regresar de Tokio, volveré a subirme al avión rumbo a Japón, esta vez a la ciudad de Ise –donde está el Gran Santuario–, para hacer un curso de tres semanas sobre cultura e historia japonesa en la Universidad Kogakkan, invitado por ésta y por el ayuntamiento de Ise. Promete ser una experiencia de lo más interesante, nunca he estado en Ise y estoy deseando hacerlo. De ambos viajes, sobre todo del segundo, iré contando algo en esta misma sección de Noticias.

Ah, y ¡Felices Fiestas a todos!


Viaje relámpago a Madrid

Como ya anuncié que haría en la anterior noticia, el pasado día 5 de diciembre me desplacé hasta Madrid para participar en un seminario de conmemoración del IV centenario de la Misión de Hasekura, de la Universidad de Alcalá, bajo el título de “Visiones de un mundo diferente: La literatura de avisos y el arte namban en el Japón de los siglos XVI y XVII“, organizado por el profesor Osami Takizawa (Universidad Católica Junshin de Nagasaki) y Antonio Míguez (Universidad de Córdoba), y celebrado en la sede de la Fundación Japón. Antes que nada, quiero desde aquí dar las gracias a los organizadores por haberme invitado a formar parte de este seminario, donde presenté una breve ponencia titulada “Descripciones de Japón para Felipe II: El Imperio del sol naciente visto por el Imperio donde nunca se pone el sol”.

Fue un día largo y agotador, incluyendo viaje en AVE desde Barcelona a primerísima hora de la mañana –trayecto aprovechado para trabajar, eso sí–, pero sin duda muy interesante. La sala donde se desarrolló el acto, dentro de las instalaciones que la Fundación Japón tiene en Madrid, resutó ser un lugar muy impresionante y solemne, y el público presente bastante considerable, teniendo en cuenta que estos saraos no acostumbran a ser reuniones multitudinarias precisamente. La primera parte del seminario estuvo dedicada a distintos temas relacionados con el arte nanban, con un especial énfasis en las espadas japonesas, su decoración y componentes, algo que me pareció muy interesante y sorprendentemente específico; mientras que la segunda parte trató temas relacionados con distintos tipos de literatura –informes, cartas, etc.– enviada desde o a Japón. Es dentro de este segundo bloque en el que se situó mi ponencia, basada en una parte de mi Tesina de Final de Máster.

Especialmente interesante para mí fue el poder conocer en persona al profesor Emilio Sola, con quien había mantenido correspondencia en los últimos meses y cuya obra me ha sido enormemente útil recientemente; de la misma forma, fue una pena que finalmente el profesor Osami Takizawa no pudiese asistir al seminario, pues me habría encantado coincidir con él, pero en otra ocasión será. Al terminar, muchos de los ponentes tuvimos unos minutos de charla distendida para compartir experiencias y puntos en común, además del acostumbrado intercambio múltiple y casi caótico de tarjetas de visita para mantenernos en contacto, fue una sorpresa –y de las gratas– el saber que varios de ellos conocían de la existencia de esta web, así que, si leen esto, pueden considerarse saludados.

La tarde la dediqué a encontrarme con algunos buenos amigos madrileños y degustar la peculiar e inesperada exquisitez que entraña un bocadillo de calamares, antes de tomar el AVE de vuelta –tiempo aprovechado de nuevo para adelantar algo de trabajo–, pero todo esto ya no creo que sea de demasiado interés aquí.


Ponencia en la Fundación Japón de Madrid

El próximo día 5 de diciembre participaré en un seminario en conmemoración del 400 aniversario de la Embajada Keichō que tendrá lugar en Madrid, en la sede de la Fundación Japón, organizado por la Universidad de Alcalá de Henares. Quiero dar las gracias a los organizadores por haberme invitado y animo a asistir a todo aquel que esté interesado. El cartel del evento se puede consultar aquí.


Visita a Sevilla y Coria del Río

Hace un par de semanas tuve que hacer una visita de tres días a Sevilla, a buscar unos documentos en el Archivo General de Indias para el Trabajo Final de Máster en el que estoy trabajando este verano, y decidí hacerme un hueco en la agenda para visitar también la cercana localidad de Coria del Río –que ya te debería sonar si has leído mi artículo sobre la Embajada Keichō.

Realmente, la del Archivo era la parte importante del viaje, pero sobre eso no hay demasiado que explicar, poco más que dar las gracias desde aquí al personal del mismo con el que traté, todo el mundo fue muy amable conmigo al explicarme todo su funcionamiento y burocracia –no sabéis la de pasos que requiere conseguir sacar de allí un documento fotocopiado. Fue una gran experiencia, incluido el utilizar una máquina de microfilms, y conseguí todo lo que había ido a buscar, así que perfecto, objetivo conseguido. Lógicamente, dentro no es posible hacer fotos, así que no puedo acompañar esto más que con una foto mía en la puerta del Archivo… poca cosa, lo sé.

Conseguido esto, pudimos dedicar una mañana a visitar Coria del Río, que está a pocos kilómetros de Sevilla y es accesible mediante un paseo en autobús. Al llegar nos dirigimos, antes que a ningún otro sitio, al parque Carlos de Mesa, cómo no, donde se encuentra la estatua de Hasekura Tsunenaga que tantas veces he visto fotografiada y he usado en algunos trabajos, artículos y conferencias, con un pequeño torii a sus espaldas y mirando a las aguas del Guadalquivir. Es una tontería en realidad, no hablamos de una estatua impresionante como el Gran Buda de Kamakura o un monumento de proporciones gigantescas, sólo es una estatua de un samurái prácticamente a escala real en un rinconcillo de un parque, como las que hay en muchas ciudades y pueblos… pero para mí tiene una gracia especial, le he acabado pillando cariño, supongo –como me pasa con la estatua de Saigō Takamori que hay en el parque de Ueno, en Tokio, que tengo que pasar a verla siempre que ando por allí. No pude evitar hacerle un montón de fotos, como algunas que he puesto aquí. Al lado de la estatua plantaron hace poco más de un año un cerezo, con motivo de la visita del príncipe Naruhito, como reza la baldosa de la foto –gazapo incluido. El cerezo no es aún nada muy impresionante y frondoso, démosle algo de tiempo. Por cierto, la baldosa también dice que lo plantó el mismo Naruhito… supongo que agarró la pala y echó un poco de tierra, no creo que su Alteza Imperial se arremangase la camisa bajo el sol de un junio sevillano para plantar el arbolito… en todo caso, un gesto muy bonito, la verdad.

Con el amigo Hasekura Tsunenaga

El cerezo junto a la estatua

Para hacer tiempo hasta mi siguiente cita, y buscando siempre la sombra, nos dimos una vuelta por la parte antigua de Coria y pudimos comprobar que las referencias a Japón están presentes en algunos lugares, como se puede ver en las fotos: alguna tienda con rótulos o carteles en japonés, la bandera japonesa nada más y nada menos que en la fachada del Ayuntamiento –junto con la de Coria, la andaluza, la española y la europea–, otra baldosa en el Ayuntamiento recordando la visita del Príncipe Naruhito –esta vez escrito correctamente–, etc. Muy curioso, la verdad. Todo el viaje en general surgió de forma un poco precipitada y con poco tiempo para planificar demasiado, así que no pude contactar con la debida antelación con alguna gente a la que me habría gustado visitar, como la parroquia de Santa María de la Estrella, donde se supone que se bautizaron los primeros corianos apellidados “Japón”. De haber tenido más tiempo, habría pedido permiso para ver esos registros bautismales. Nos acercamos por allí, pero no era dentro del horario de despacho y, aunque llamé a la puerta, nadie abrió. Una lástima, otra vez será.

En cambio, si pude contactar con el señor Sebastián Cordero, director de la Casa Museo “Sala Sendai”. Cuando hablé con él por teléfono, me informó de que el museo no se inaugurará hasta el mes de septiembre y que, de momento, sólo abren excepcionalmente para algunas visitas grupales; pero, al informarle del motivo de mi visita desde Barcelona, muy amablemente se ofreció a abrirme las puertas y enseñarme la casa, todo un detalle que quiero agradecerle. Se encuentra a pocos pasos de la parroquia y del Ayuntamiento, y es una acogedora casa que, según nos contó Sebastián, pertenecía a su abuela, una “Japón” de Coria, apellido que él ya no conserva. El museo está enfocado tanto a visitantes locales-nacionales que estén interesados en la historia de la embajada de Hasekura como a turistas japoneses interesados en la historia y tradiciones de Coria del Río. Así, encontramos materiales de ambas temáticas, y más que habrá para su apertura al público. También nos contó que se han hecho y se harán exposiciones sobre temas concretos, y cuentan incluso con una amplia sala de actos. De nuevo, muchas gracias al señor Sebastián por las molestias que se tomó, y mucha suerte con la apertura de la casa museo.

De vuelta en Sevilla, aproveché también para quedar un rato con Rafael Abad, doctor por la Universidad de Hokkaido, profesor de la Universidad de Sevilla y muy probablemente el mejor experto español en Arqueología Japonesa. Le conocí hace un par de años a partir de esta web y más tarde colaboró escribiendo un magnífico artículo para el #03 de Asiadémica, la revista académica online que co-edito, pero nunca nos habíamos visto en persona y, estando yo en su ciudad, había que remediarlo. Aunque le avisé con mucha menos antelación de la que considero educada, no tuvo problema en pasarse a charlar un buen rato, y además me trajo de regalo un libro y un par de artículos suyos escritos en japonés, todo un detalle que le agradezco mucho. Una charla de lo más amena que hizo que se pasasen las horas volando.

Y no hay mucho más que contar, un viaje relámpago, por lo súbito y lo corto, pero muy productivo, tanto en lo referente al motivo principal del viaje –el trabajo en el Archivo– como al resto de lo aquí explicado.